domingo, 25 de abril de 2010

"El malevo." (Argentino Luna)

Yo no trancaba la puerta
de mi rancho ni durmiendo...
¿Para qué?... Si del lao de ajuera,
por malo que juece el tiempo
la enrrejaba de colmillos,
el coraje de mi perro

Cimarrón, medio atigrao
lo hallé perdido en las sierras,
boquiando de agusanao
malo como manga é piedra,
tuve que traerlo enlazao
pa' curarle las bicheras.

Y ahí se quedó aquerenciao
compañero de horas lerdas.
Trotiando abajo el estribo
ni calculaba las leguas
y en donde aflojaba cincha...
se echaba a cuidar mis priendas.

Eso si... muy delicao.
Manosearlo, ni le cuento
se ponía de ojo extraviao
y se le erizaba el pelo
con que tenia bien ganao
su apelativo....... ”El Malevo”

Que animal capacitao
pal trabajo en campo abierto
había que verlo al mentao
trajinando en un rodeo
de ser cristiano, clavao,
 era dotor ese perro.

¿Yo echar tropilla al corral?
le chiflaba entre los dedos
y embretao en el chiflido
me los traíba clina al viento
y era un abrojo priendido
a los garrones del trueno.

Una vez bandeando tropa
con mucha agua en el río Negro
caí quebrao de un apretón
entre un remolino é cuernos
y me ganó la mollera
la oscuridad y el silencio.

Cuando volví a abrir los ojos
cruzaba una nube el cielo.
Gemidos y lambetazos
llegaban como de lejos
redepente compriendí,
medio me senté en el suelo
para entregarle las gracias

_Hermano, de ésta te quedo debiendo
no me halla ni el pan bendito
si no me sacás Malevo_
y una inmensa gratitud
se me atracó en el garguero.

Güeno, la cosa pasó
yo dentré pa'l casamiento
hice el horno, la cocina...
mi rancho estiró un alero
y en su chúcara clinera
charqueó el arroró y el rezo

A los dos años
gateaba mi gurí sobre un peleo
o andaba por el guardapatio
priendido a la cruz del perro
¡Ah! porque él me le sacó
las cosquillas al Malevo.

Lo habrá tomao por cachorro
de su cría el pendenciero
le soportaba imprudencias
se priestaba pa' sus juegos.
Y ande amenazaba caerse
se le echaba bajo el cuerpo.

La cosa jue tan de golpe
que hasta me parece cuento
fue después de un mediodía
como pa' fines de enero.
Yo me había echao en el catre
pa' descabezar un sueño

La patrona trajinaba
prosiando con el borrego
y un redepente aquel grito
como de terror ¡ROSENDOOO!
Y ya me pelé pa'l patio
Manotiando un caronero.

Ella estaba contra el horno
tartamudeando en silencio.
Tenía el guricito alzao
tembloroso contra el pecho
y avanzando agazapao
como una fiera... mi perro.

Enseñaba unos colmillos como puñales.
Los pelos se le habían puesto de un modo
que costaba conocerlo.
y en la brasa de sus ojos
se habían quemao los recuerdos.

De un salto me le puse en frente
le pegué el grito ¡MALEVO!
Le vi soltar una baba
_¡Esta rabioso Rosendo!_

No te me acerqués hermano
No te me acerqués.
Echa pa' tras... echa pa' tras
¡Juera perro!

Redepente me saltó
ladié pa' un costao el cuerpo
y sentí como la mano
le topaba contra el pecho
y cayó... Casi sin ruido
como una jerga en el suelo.

Cuando lo miré, los ojos
se le habían puesto muy güenos
como dándome la gracias
se le acortaba el resuello.
Se arrastró, lamió mis pieces
Meneó la cola una vez, dos veces...
y quedó muerto.

No tenía pa' elegir
hermano ¡tabas enfermo!
Fue por el cachorro ¿sabes?
De no, no lo hubiera hecho.

Por eso es que desde entonces
no me gusta tener perro
y cuando voy de a caballo
me parece que lo siento
seguir abajo el estribo
trote y trote por el tiempo.

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